Mientras el mundo se conmovió por el Punch, un pequeño mono en Ichikawa Japón, que tras ser rechazado por su madre buscó apego en un peluche. En Neiva, una cría de mono churuco vivió otra clase de abandono: el tráfico y la tenencia ilegal de fauna silvestre le arrebataron el derecho de crecer junto a su madre.

El primate llegó a un Hogar de Paso en Neiva tras permanecer varios meses como mascota en una vivienda del municipio de Tello, en el norte del Huila. El churuco —también conocido como mono lanudo— fue trasladado a un centro especializado donde recibe atención médica y etológica para avanzar en su proceso de rehabilitación.
Hoy los dos buscan aferrarse a un peluche como si fuera su madre. Ese comportamiento no es ternura, lo hacen por supervivencia.
Ese abrazo no es un gesto adorable, es una respuesta natural de las crías que necesitan contacto, calor y seguridad para sentirse a salvo.
Cuando la madre no está, cualquier objeto puede convertirse en su refugio. Esta no es una historia tierna. Es una herida causada por los humanos.
Recuerda que la fauna silvestre no es mascota.
Su lugar siempre será la libertad… y su madre.



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